Resguardado entre las paredes de placas de
mármol traslúcido de la biblioteca Beinecke de libros y manuscritos raros de la
Universidad de Yale, un verdadero centro de saber universal que alberga, entre
otras maravillas, un ejemplar de la primera Biblia de Gutenberg, se encuentra
el que por derecho propio es considerado el libro más misterioso del mundo el
Códice Voynich.
Aunque parece que poco a poco se empiezan a
desvelar sus secretos gracias a un intento reciente de descifrarlo a través de
ordenadores. Como quiera que sea, el llamado Códice Voynich es, junto a la
célebre Hypnerotomachia Poliphili, atribuida tradicionalmente al dominico
Francesco Colonna (c. 1469) e impresa en Venecia en 1499 por Aldo Manuzio (del
que hay una estupenda edición castellana de Pilar Pedraza en Acantilado), el
gran libro fetiche del Renacimiento.
Ahora, gracias a la inteligencia artificial
se ha descubierto que la lengua es nada menos que la hebrea, aunque aún no se
ha logrado darle sentido a lo que dice.
El Dato: El libro se encuentra en la
biblioteca Beinecke de libros y manuscritos raros de la Universidad de Yale,
pero una edición del libro fue publicada en España.
Su primera frase parece algo así como:
“Hizo recomendaciones al sacerdote, al hombre de la casa, a mí y a la gente”.
Utilizando un sistema informático que sirve para aclarar las ambigüedades del
lenguaje, el profesor de ciencias de la computación de la Universidad de
Alberta (Canadá) Greg Kondrak y su equipo afirman haber identificado la mayor
parte de sus palabras.
Ahora queda, por supuesto, darle sentido a
lo que está escrito, una labor que se nos antoja ciertamente ardua. Hasta
entonces, y a ese respecto, cabe enunciar brevemente algunas de la serie de
hipótesis sobre el propósito de este manuscrito que se han teorizado a lo largo
de todo del siglo XX; las más difundidas afirman que se trata de un herbario o
acaso de un tratado de alquimia, más seguramente, de uno que combina ambas
disciplinas. Otros hablan de un libro de astrología o botánica y autores más
fantasiosos han llegado a hablar de avances científicos muy posteriores
enunciados avant la lettre.
El misterio de este códice, sin embargo,
perdurará. No parece cercana la comprensión de lo que implicaba este libro,
como sucede en parte con la Hypnerotomachia y otras obras emblemáticas de la
época, pese a que se vaya a descifrar su enigmática lengua, pues el moderno
lector ha perdido parte de esa sabiduría ancestral de la que el Renacimiento y
el Barroco representan los últimos testimonios escritos.
La llamada aurea catena del saber pagano y
neoplatónico, mantenida durante los diversos Renacimientos bizantinos por
sabios como Psello o Platón, transmitida a Occidente de manos de los eruditos
griegos a los humanistas italianos y reivindicada por Pico della Mirandola o
Ficino y por toda la cohorte de iniciados y alquimistas que veneraron la sophia
perennis y la occulta philosophia.
Por su historia secreta y subterránea,
el Códice Voynich destaca como la gran incógnita de ese periodo: un
manuscrito esta vez, no un impreso, datado también en el imprescindible siglo
XV. Debe su nombre al coleccionista de libros Wilfrid Voynich, de origen
lituano y afincado en EU, que lo compró a comienzos del siglo XX. El manuscrito
MS 408 de la Biblioteca de Beinecke, pues esta es su signatura oficial, es un
raro y fascinante ejemplar de códice iluminado que ha traído de cabeza a los
especialistas en codicología, paleografía, lenguas antiguas y criptografía
desde hace por lo menos 400 años.
Inteligencia artificial revela que el libro más raro del mundo está en hebreo
06/Feb/2018
La Razón, España, Por D. Hernández de la Fuente